Sobre los chicos digitales

A través de la bitácora DigiZen del blogfesor Mario Núñez encontré el interesante artículo que publica en su blog Kybernetes el periodista Alejandro Tortolini. En su ensayo titulado Nativos e inmigrantes digitales y el peligro del pensamiento único el colega critica el ensayo de Marc Prensky quien asegura que los chicos de esta generación piensan más rápido porque fueron criados en la era digital.

Así comenta Tortolini en su exposición:

¿Por qué me molestan afirmaciones como la de Prensky y las de sus repetidores? Porque creo que sostener que los que nacieron rodeados de la tecnología digital tienen de por sí alguna superioridad sobre sus mayores alimenta un fenómeno que es cada vez mas común en las aulas y en las familias: el retroceso de los adultos ante los jóvenes frente al manejo de la tecnología digital.

En las aulas, esto es profundamente pernicioso. Genera en el docente la sensación de que no puede ponerse a la par de sus alumnos. Y esto decididamente no es así. Como todo buen docente sabe, no hay nada que no se pueda aprender si se ponen ganas y se tiene un buen maestro. Y esto, aunque lo olvidemos a menudo, funciona también para los grandes.

¿Hay cosas que el docente no sabe y sus alumnos dominan? Perfecto: hay que aprender entonces de los chicos. Pero el docente tiene dos ventajas fundamentales, que solo dan los años: criterio y experiencia. Criterio para discernir que es bueno y que es malo, y experiencia para implementarlo de forma más eficiente.

A quienes Prensky les llama digital natives, no son otros sino a quienes la teoría generacional denomina la generación Y o los milleniums. Sin duda, han despertado una atención extrema de los medios de comunicación, educadores, consultores organizacionales y publicistas, por ser – en los Estados Unidos- el segundo cohorte generacional más grande luego de los baby boomers. Me parece que estamos de acuerdo, que al haber nacido rodeados de computadoras, juegos digitales y con un teclado en la mano (como a mí me gusta decir), los hace más hábiles en cuestiones de tecnología. De allí, a ser súper chicos hay mucho trecho, la vida es mucho más que el manejo de tecnologías. Están las relaciones interpersonales, la cultura, el manejo del tiempo y la capacidad analítica, por mencionar algunas. Ése ser holístico no se circunscribe a una generación particular. Se hace y se forma en el simple o complejo existir. ¿Qué podemos aprender de las generaciones? Ésa es mi prédica a través de esta bitácora electrónica. Lo digo y lo reitero: maximicemos lo mejor de cada generación y aprendamos de las particularidades que nos obsequia la temporada en las que nos tocó desarrollarnos.

Por otro lado, quisiera extrapolar la reflexión de Tortolini al entorno laboral. Al igual que en el salón de clases, cuando los chicos de la generación Y llegan al trabajo, traen consigo mucho valor tecnológico que puede ser intimidante para supervisores de otras generaciones. Traen su portafolio electrónico, su ruta de vida en My Space o en Facebook, su blog y una conexión directa por chat con el mundo. Saben además, las últimas versiones de los programas que nosotros dejamos de ver por un tiempo. Asimismo, algunas rutas cortas para tareas que hacíamos por la ruta larga que aprendimos hace cinco o diez años atrás. Entonces me parece que si como profesores o supervisores podemos sacar valor de estos rasgos distintivos, de los también llamados echo boomers, debemos hacerlo sin temor. En otras palabras, nosotros podemos ser mentores de los más jóvenes y ellos a su vez pueden ser nuestros mentores. A este concepto se le llama mentoría reversa y compañías como General Electric ya han implementado el proceso.

Finalmente, está el componente de resistencia al cambio, presente entre algunos profesores y supervisores. A mi juicio, esto implica inseguridad y el arraigo a técnicas en algunos casos obsoletas. Hace un tiempo atrás comentaba en el blog de Mario Núñez lo siguiente: aprender y reaprender ése es el reto. Es una habilidad que trasciende edades y generaciones.

4 Respuestas a “Sobre los chicos digitales

  1. Saludos,
    Entiendo que es ávido por demás el ¨aprender y reaprender¨ como afirma la Dra. Ludim en su comentario. El docente no le debe temer al cambio, al contrario percibirlo como un reto que a lo largo del camino redunde en inspiración para sus discípulos.
    En cuanto a la afirmación de Prensky es necesario entender que probablemente los que nacieron rodeados de la tecnología digital tienen alguna superioridad o ventaja sobre sus mayores.
    Aunque, por otro lado no disfruten de mayores beneficios personales como lo son: las relaciones interpersonales, un desarrollo intenso del análisis crítico y el amor por la redacción escrita en papel. Ya que la mayoría de los eventos mencionados anteriormente se realizan a través de los medios digitales. Me reafirmo en que se pierde ese contacto humano directo.
    Por tal razón, considero que al tener contrapuntos se debe unificar lo mejor de todas las generaciones y aumentar el conocimiento sin caer en la desesperanza.
    Cada generación tiene sus características peculiares y propias de acuerdo a la evolución del momento o la época. Los cambios pueden ser radicales, pero hay que tomar el timón.
    Es imprescindible que ocurra el proceso de mentoría reversa que comenta la doctora. Los más jóvenes aprendemos de los más experimentados y viceversa. Pienso que es una teoría sabia que se puede practicar en los diversos escenarios. Tal vez, de esta forma la planificación y organización de ideas de los diferentes profesionales tengan mayor éxito.
    Aunque, finalmente me cuestiono ¿qué nivel de funcionalidad tendría esta generación si ocurriera un proceso de extinción del fenómeno digital?

  2. Fascinante, el pensar que la tecnologia lo es todo. He visto en mis suegros, el deseo de aprender a utilizar efectivamente los adelantos tecnologicos. Son de otra generacion pero no se han auto-impuesto limitaciones. Es como dice el refran en ingles: “When there is a will there is a way”.
    Los chicos digitales, son producto tambien de la generacion adepta a la gratificacion instantanea y la adiccion a la Internet y los juegos digitales. Estas adicciones representan el lado negativo de la digitalizacion total.

  3. Hola Nilda y Sonia:

    Muchas gracias por sus visitas a mi blog.

    Nilda considero que la digitalización continuará, es algo -que mi juicio- no tiene punto de regreso. Un ejemplo interesante de esto es el paper less paper. Ya muchos periodicos exploran la posibilidad de crear un dispositivo digital donde se lean las noticias. Estoy segura que nuevas generaciones lo acogerían mientras los que nos gusta sentir el papel, tocarlo, corregirlo nos sentiríamos raros leyendo el periódico desde un aparato tan pequeño. Así que para contestar tu pregunta me parece que la era digital continuará más rápido de lo que imaginamos.

    Sonia, me encanta ver a los chicos de la edad dorada en control de sus correos electrónicos y utilizando las maravillas que pueden surgir del ciberespacio. Prensky les llama los inmigrantes digitales. Y aunque muchos piensan que es un nombre limitante o denigrante yo considero que muchas veces los inmigrantes (tanto en el sentido integro de la palabra como en la aplicación de Prensky) hacen aportaciones inmensas a la sociedad en diferentes ámbitos.

  4. Pingback: Colisión Generacional » Blog Archive » Mentoría reversa en El Nuevo Día

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