Censo 2010: Soy mestiza, mulata y ¿judía?

Salgo de mi duelo con las palabras, para comentar sobre un tema, que sin duda a mi hermana Chiqui, le hubiese encantado escribir. Se trata del dilema existencial de nuestra raza, planteado desde la óptica de los encasillados del Censo 2010.

Sucede que mi mamá es blanca puertorriqueña (que no es lo mismo que blanca americana o europea). En otras palabras más coloquiales y familiares, mami es jincha como un chayote. Por otra parte, mi papá es negro puertorriqueño (que jamas y nunca es lo mismo que afroamericano). Y como dirían la mayoría los boricuas -que todavía tienen problemas con la palabra negro- es negrito o quemadito, o cómo a mi me gusta decirle cuando hablamos jocosamente sobre el tema de los colores de la piel : “Papi, tu eres marrón”.

Como toda puertorriqueña crecí con la certeza de que soy producto de una mezcla de tres razas: africana, española y taína. Y los rasgos físicos familiares e históricos validaban la hipótesis. El papá de mi papá, era negro. La mamá de mi papá de rasgos taínos con piel clara y pelo lacio. El papá de mi mamá, blanco de ojos azules y de abuelo español. La mamá de mi mamá con un color de piel similar a los de nuestros taínos. Hasta allí, mi mestizaje y mulatidad estaban bastantes definidos y tan arraigados que ni siquiera eran motivo de reflexión.

Claro, todo esto cambió cuando mi hermana -que ahora descansa- curiosa de las genealogías, amante de las palabras, enamorada de la tainidad y una historiadora por vocación, decidió ir más allá con la investigación de nuestra genealogía. Entonces, buscó archivos históricos, hizo entrevistas a la familia, recopiló fotografías y le propuso a papi hacerse la prueba de DNA y él aceptó.

Los resultados cambiaron nuestro paradigma triracial como bien lo explicaba mi hermana en el artículo titulado Los primos genéticos WIRTH y el boricua de apellido Rosa:

Un mensaje de correo electrónico nos trajo la noticia. El A.D.N. (Y) de mi padre, Pascual Rosa-Feliciano pertenece al haplogrupo J2. Inmediatamente tuve que refrescar los crudos conocimientos que poseía de genética y como siempre la Internet me ofreció rápidas respuestas. La cantidad de información era casi abrumadora. Mientras tanto la sorpresa se complicaba un poco con la lista de la base de datos de Family Tree DNA que emparentaba a mi padre con una docena de hombres de origen del oriente de Europa y, de lugares tan lejanos como: Bielorusia, Lituania, Polonia, Checoslovaquia, Alemania, Ucrania, etc, todos judíos.

¡La sorpresa! Ya había aceptado mi porción africana sin más cuestionamientos y ahora tenía que reemplazar ese concepto para adoptar mis ancestros judíos. Con razón, cuando tomé la clase bailes folclóricos en el Colegio solamente aprendí la danza judía y no recuerdo los demás bailes que me enseñaron. Tal vez por eso nunca he probado la carne de cerdo. Sencillamente algo inesperado, lo que provocó que mi hermana continuara su investigación hasta toparse con sus nuevos primos genéticos, como comentaba en su escrito:

Comenzaron a llegar los mensajes por correo electrónico de parte de los que en un comienzo fueron los primeros doce primos genéticos. Algunos de ellos con un marcado linaje sacerdotal o levitas, otros de ascendencia ashkenazi-judía. Estos hombres en su mayoría conocían bastante de su pasado. Varios eran sobrevivientes del Holocausto y solo podían trazar sus historias familiares hasta ese momento negro de la historia de la humanidad. Apellidos como: Glazer, Greenspan, Huebscher/Hubscher/Hübscher, Issroff, Lourie, Mokotoff, Nathan, Nitz, Rosoff, Rossoff, Russler, Sachar, Spector, Spertus, Tanenbaum, Tenenbaum, Tobin, Wolinsky emergieron atados a los Rosa por lazos genéticos. En muchas ocasiones era simplemente imposible ignorar las similitudes fonéticas entre apellidos como Rossoff, Rosof, Isroff y Rosa.

De hecho, estos primos genéticos llevan a cabo un estudio denomindo Proyecto Rosa en el que buscan hombres de apellido Rosa en Puerto Rico para hacerle la prueba de DNA y confirmar si en efecto, como papi, tienen marcadores judíos.

Entonces, me pregunto ¿será que al desconocer quienes realmente son nuestros ancestros, se nos hace más difícil reconocer quienes somos hoy? ¿Será por eso que cerca de tres millones de los 3.8 puertorriqueños que vivían en la isla en 2000 se declararon blancos en el censo de ese año? ¿Será que “los misterios de nuestro pasado” no nos dejan internalizar nuestras identidades?

Así que a la luz de la pregunta que me hace el Censo 2010 sobre mi raza. Les contesto (ahora que dieron espacio para hacerlo) soy mestiza, mulata y ¿judía?

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6 Respuestas a “Censo 2010: Soy mestiza, mulata y ¿judía?

  1. Lamento escuchar de la muerte de tu hermana. Este año por primera vez llené la hoja del censo, algo que ansiaba hacer desde que comencé a investigar mi árbol genealógico. Pues al ver a mis ancestros (de hace unas pocas generaciones atrás) en estas páginas he querido dejar mi nombre para que las siguientes generaciones me encuentren, tal vez con el mismo entusiasmo. Con respecto a la búsqueda de la identidad racial, yo me declaré tri-racial en el censo, pues de acuerdo a anécdotas de mi padres, mi herencia genética está compuesta de taínos, negros y blancos. Me pregunto si mi respuesta al censo habría sido diferente de no haber vivido en Estados Unidos por los pasados diez años. Como tu bien dices, la categorización de las razas en Puerto Rico está “criollizada”.

  2. Exclente, Mariam Ludim. He disfrutado mucho esta historia tan interesante. El asunto con estos estudios de ADN, especialmente el ADN mitocondrial, es que analizan la ascendencia de un ADN que no contribuye a nuestra apariencia o fenotipo. Por eso tenemos en Puerto Rico, por ejemplo, personas rubias con ascendencia taína. El dato revela nuestra ascendencia, pero nuestra apariencia es una mezcla de la apariencia de todos los que vinieron antes, por generaciones y generaciones.

  3. Excelente, Mariam Ludim. He disfrutado mucho esta historia tan interesante. El asunto con estos estudios de ADN, especialmente el ADN mitocondrial, es que analizan la ascendencia de un ADN que no contribuye a nuestra apariencia o fenotipo. Por eso tenemos en Puerto Rico, por ejemplo, personas rubias con ascendencia taína. El dato revela nuestra ascendencia, pero nuestra apariencia es una mezcla de la apariencia de todos los que vinieron antes, por generaciones y generaciones.

  4. WOW…QUE ORGULLO Y PENSAR QUE YO SOY HERMANA TUYA. LLEVO MAS DE 30 AÑOS EN U.S.A. Y ME CONFUNDEN CON TODA CLASE DE GRUPOS ETNICOS, HASTA PIENSAN QUE SI SOY DE LA INDIA, BUENO…LO UNICO QUE YO SE ES QUE SOY DE AGUADA Y ME SIENTO “PROUD” DE SER BORICUA.

  5. Hola William, te doy la bienvenida a mi blog y te agradezco vuestra participación.

    Mari Mutt y Gloria gracias por compartir sus reflexiones.

    Un afectuoso saludo,

    Mariam Ludim

  6. Vaya que bueno que no soy el unico que esta buscando sus antepasados,en buena hora yo tambien soy judio sefardita,y ahora busco la fe de mis padres Abrham Yeishac y Yacob,y aprendi a bendecir el nombre de HaShem junto a mis hermanos sefarditas.Que HaShem te bendiga.

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