Conducta organizacional

Presentismo laboral

En el 2003 escribí un artículo titulado El efecto multiplicador del catarro en el contexto laboral. Como estudiosa del ambiente organizacional y observadora social me llamaba la atención que en varios de los lugares en que había trabajado hasta ese momento, durante todo el año el catarro estaba presente, demasiado presente. Eso me llevó a hacer una investigación más profunda del tema en la que confirmé que el presentismo (o la insistencia de los empleados en acudir al trabajo cuando están enfermos) es más costosa y riesgosa para los patronos que el ausentismo. También me percaté que la mayoría de los patronos no hacen absolutamente nada al respecto: pueden ver que sus recursos humanos lucen desastrosamente mal y los dejan trabajando. Vemos en los manuales de empleados todo lo relacionado con normas, código de vestimenta, sanciones y otros. Sin embargo, no hay información o educación sobre medidas para evitar contagios cuando hay enfermedades virales en el contexto del trabajo. Claro – no había – hasta que surgió una situación de emergencia: una pandemia. Y ese, precisamente es el problema: la reacción en vez de la proactividad. Ahora sí, que todos los patronos están activando sus protocolos para instruir a los empleados que abandonen los centros de trabajo si sospechan que tienen los síntomas de la influenza A H1N1. Siempre nos pasa lo mismo, aunque tengamos información sobre los temas, por alguna razón, somos flojos en la prevención. Desde el 1994, que el sicólogo industrial Cary Cooper acuñó el termino de presentismo, muchos estudios han documentado la relevancia de que los patronos ofrezcan la orientación pertinente a sus recursos humanos con relación a los pasos que deben seguir para evitar esta práctica: si estás enfermo quédate en tu casa. Es interesante, porque mi artículo lo sometí al portal especializado en recursos humanos www.arearh.com y la sección de empleos de El Nuevo Día. Ambos lo publicaron, sin embargo, en El Nuevo Día editaron la parte en la que citaba a un experto que recomendaba que los empleados no asistieran al trabajo con catarro. Mientras el mismo artículo, publicado íntegro en el portal de Recursos Humanos, ha sido replicado por otros portales especializados y citado en otros. Era evidente entonces, como lo es ahora, cuán importante es la información en el tema.

¿Qué consecuencias tiene el presentismo?

A mi juicio, uno de los problemas más grandes del presentismo – cuando se trata de enfermedades contagiosas – es compartir los gérmenes con los otros compañeros, quienes a su vez los comparten con familiares, y es allí que surge el efecto multiplicador. A lo que yo le llamo efecto multiplicador, otros le han denominado efecto dominó y está documentado por varios estudios científicos.
Por otro lado, en enfermedades que no son infecciosas, como por ejemplo: dolores musculares, migrañas y artritis, están los costos asociados con la falta de productividad: estás, pero no estás en el trabajo. Asimismo, la posibilidad de que por el esfuerzo de querer ir a trabajar se agrave la situación y en vez de tomarte dos o tres días, cuando te sentías mal, te tengas que tomar cinco o siete, por sentirte peor.

¿Por qué se da el presentismo?

Hay varias razones, y me parece que la principal es que entendemos que nuestros patronos se molestarán si nos ausentamos. Esto se resuelve con educación y que el tema se discuta claramente en la empresa durante todo el año (no solamente en periodos de emergencia, como está pasando ahora).
Por otro lado, está el alto sentido de responsabilidad de querer o tener que completar un proyecto, a quienes algunos expertos han llamado “los guerreros del trabajo”. Mis queridos guerreros del trabajo (este mensaje es también para la que suscribe): aprendamos a leer las señales de nuestro cuerpo, seamos sinceros con nosotros mismos y cuando no se puede, no se puede. Se trata de una conversación profunda con el yo y con todos los componentes del yo (que por ser únicos se hace muy difícil conseguirles un reemplazo).
También, en muchos casos está la situación de que por ausentarse se afecta la paga y comprendemos que periodos de situaciones económicas, como las que estamos viviendo actualmente, es muy difícil perder un día de paga. Otros, temen que perderán sus empleos si se ausentan. Nuevamente, lee las señales de cuerpo, que por no querer perder un día de paga, luego pierdas más. Los patronos deben establecer políticas más claras en ese sentido.

Presentismo luego del A H1N1

Nos pasa con frecuencia que las lecciones importantes de vida las aprendemos luego de una crisis. Patrono, luego de que pase esta situación, asegúrate, por favor, que tu empresa cuenta con una política clara que procure el bienestar de los empleados. También, nos suele pasar que olvidamos con facilidad. Les exhorto a que no olviden esta experiencia y la puedan transformar en un recurso de orientación permanente para nuestro capital humano.
Ahora, estamos reforzando los hábitos de limpieza en el entorno laboral (pues eso se supone que siempre existiera y si no era así, espero que sea así de ahora en adelante). Antes de la influenza A H1N1, existía la influenza A y otras condiciones infecciosas. Quiere decir que los virus y bacterias siempre han estado presentes en los lugares que todos tocamos: perillas, teclados, bolígrafos y ponchadores biométricos, por mencionar algunas, ya que las posibilidades dentro del contexto laboral son amplias. Los patronos deben facilitar la limpieza y reforzarla con comunicación.
En fin las empresas, sus ejecutivos y directivos tienen la responsabilidad de educar e informar. Y si lo hubiésemos comenzado a hacer antes, estoy segura de que ahora las consecuencias serían menores.