Generaciones, Veteranos

La tableta de un veterano

El Día de los Padres le obsequié a mi progenitor una tablet. La intención original era que él leyera los periódicos digitales (al menos esa fue la excusa). Pero en realidad, lo que quería era que finalmente experimentara las infinitas opciones que ofrece la red. Ya a principios de este año, había comenzado sus pininos de navegación con su nueva unidad de celular, que al cambiarme de compañía, ahora incluía Internet. Allí, José le enseñó a leer los titulares de los periódicos, y yo le mostré cómo se enviaban los mensajes de texto, con fotos y todo. Resultó ser un alumno excelente, por lo que la tablet era el siguiente reto.

¿Por qué un tablet? Me pareció, y creo que fui acertada en eso, que es una tecnología menos intimidante que la computadora para aquellos que nunca han experimentado con una. Con ese mecanismo de tocar la pantalla y encontrar rápidamente se hace muy fácil el aprendizaje. Y así fue. Aparte de ubicarle las páginas de los periódicos en la pantalla principal, le cree una cuenta de e-mail, y le pedí a los familiares que les escribieran un saludo, para entonces enseñarle a dar reply y escribir un breve texto. Él es muy estructurado, así que anotó todas las instrucciones que le dimos. Los primeros mensajes que me envió estaban en blanco, pero me alegraban igual, porque sabía que tenía su tablet en mano y que estaba experimentando. Luego de algunas sesiones de couching, aparecieron los mensajes con texto. Así, que ya se graduó del primer curso de e-mail, lo próximo es Facebook, jajajaja, ya veremos.

Además de los periódicos, José le colocó algunas páginas sobre las condiciones del tiempo. Cuando tuvimos el aviso de la tormenta, que luego fue el huracán Irene, él siguió la trayectoria por su tablet. Hasta decidió poner las tormenteras por lo intimidante que se veía el fenómeno en las proyecciones.

Como estudiante aplicado, me sorprendió ayer cuando me dijo: «Mari, entré a tu blog». Sucede que en la firma de mi e-mail tengo abajo la dirección de este blog. De manera, que cuando estaba contestándome un correo electrónico, vio la dirección y entró (esa clase todavía no se la había dado). Desde allí también entró al blog de mi hermana Chiqui (que aunque descansa, sus letras y palabras siguen vivas en el ciberespacio). Me contó de todo lo que leyó, y le dije: «Escribiré sobre ti y tu tablet, para que vean que los veteranos también son cibernéticos».

Bien, aquí está historia, que se podría extrapolar a situaciones laborales y de otras entidades en las que cooperan o laboran la generación de veteranos, también llamada tradicionalista o silenciosa. Ellos se criaron ajenos a todas estas tecnologías contemporáneas, por lo que ante el temor que da lo desconocido muchos no lo han intentado. En ese sentido la mentoría reversa (cuando los más jóvenes le enseñan a los más adultos), es una estrategia que podemos usar a nivel familiar (como en mi caso), y organizacional. De todas formas fueron ellos, las generaciones anteriores, los que nos enseñaron los valores que tenemos hoy día. Al menos mis padres me enseñaron la importancia de la educación, de la honestidad, de la unión familiar, del compromiso con el trabajo, y mucho más.

Así que mi papá Paquito Rosa Feliciano, de la generación de los veteranos (tanto generacionalmente como literalmente, ya que fue a la Guerra de Korea), ahora tiene una tablet. Y yo Mariam Ludim, de la generación X, ahora tengo un papá cibernético.

Reflexión

Un lirio blanco de ti

Por Mariam Ludim Rosa Vélez

Lirio blanco de primavera veraniega,
que sorpresa encontrarte,
de ti surge la belleza de alma guerrera,
llegaste sin esperarte.

Lirio blanco que renaces de la tierra,
del polvo resurges en tu esplendor,
eres promesa de esperanza,
como presencia del inmortal amor.

Lirio blanco que iluminas nuestras vidas,
para adornarnos el recuerdo constante,
estampa presente del reencuentro.
fragancia perpetua de cada instante.

Lirio blanco de primavera veraniega.
eres símbolo de tenacidad,
remembranza de su constante presencia
reflejo de su inolvidable bondad.

Lirio blanco

En memoria de mi amada hermana Chiqui, quien un día como hoy 13 de junio nació. Y en esos milagros hermosos de la naturaleza renació su esencia en este delicado lirio blanco que le obsequió a mami antes de su partida y que decidió florecer ahora. La vida sigue en el recuerdo, la vida sigue en una flor, la vida sigue en la palabra presente.

Reflexión

I,ve changed: 20 años después

29 de enero de 2011

Hoy mi sobrino Alex, cumple 20 años, lo que me hace recordar que un día como hoy hace dos décadas, mi hermana Chiqui, trajo a la vida a ese ser tan anhelado. Con ello alcanzó ese gran deseo que tenía de la maternidad, y de allí en adelante su vida giró en torno a su tesoro, a quien guío paso a paso hasta sus 17 años. El 29 de enero de 2008, le dedicó un escrito titulado Diecisiete primaveras, en el que expresaba lo siguiente:

Los hijos son un regalo de Dios. En mi caso Dios solo me dio un regalo y ese fue Alex. Hoy Alex cumple hoy 17 años. Hacen ya 17 años que Alex llegó a nuestras vidas con un mes de anticipación. Por ser prematuro lo trasladaron a la sala de cuidado neo-natal, pero con sus 6 libras de peso, parecía un levantador de pesas al lado de aquellos micro-bebés de 1 y dos libras que cabían en el hueco de la mano y luchaban por sus vidas en aquel lugar.

Como toda mamá, se sentía muy orgullosa de los logros de su chico, un talentoso tenor con una hermosa voz, que hoy día estudia música en la Universidad. Estoy segura que si estuviera aquí hoy su corazón rebosaría de alegría, esa misma que sintió al ver por primera vez a su retoño, quien cambió su vida, como lo describió en el siguiente poema:

I’ve changed

Por: Sonia M. Rosa-Vélez

I don’t want to be rich, I’ve changed…
Neither want to be famous, I’ve changed…
since the moment you arrived, I don’t know,
I am somewhat surprised I am not the same.
Can you see the difference you have made?
Please believe, I can hear a new music
everywhere.
And I have this newborn child like faith,
because I see you growing everyday.
This is a stunning miracle, today,
you can call me your mother…I’ve changed.

Así que hoy es un día muy especial y emotivo, y de recordar… porque recordar es vivir la vida dos veces.

Chiqui y Alexis
Chiqui y Alexis

Chiqui y Alexis
Chiqui y Alexis
Reflexión

Nanas a la durmiente

Nanas a la durmiente

Por Mariam Ludim Rosa Vélez

Descansa, mientras velamos tu sueño,
porque eres nuestra durmiente,
duerme, que te arrulla la luna,
también te mira aquella estrella de oriente.

Descansa, mientras velamos tu sueño,
y arropamos tu palabra silente,
duerme, que te canta el coquí,
y entre el rocío y la brisa, estás presente.

Descansa, mientras velamos tu sueño,
porque eres nuestra durmiente,
duerme, que te pinta un arco iris,
y te acaricia el sol saliente.

Descansa, mientras velamos tu sueño,
con amor profundo y vigente,
duerme, que las flores te adornan,
acompañadas de un firmamento resplandeciente.

Descansa, mientras velamos tu sueño,
lo haremos hasta que despiertes

Mariam y Chiqui

Reflexión

Tres bohíos para vos

Te regalo tres bohíos…

Uno para guardar tu esencia de ciguapa;
Mujer guerrera armada de palabras.

En otro permanecerá tu sabiduría:
Revoloteará como tamaná dorada,
qué volará libre hacia el taiguey.

En el tercer bohío ubicaré tu recuerdo,
que renace cual bajacú en tu gran tierra de valientes: Borikén.

Te regalo tres bohíos… Inarú amada… una con atabey.
Tres bohíos

En memoria de Chiqui quien nació un día como hoy 13 de junio.
Chiqui y Mariam

Genealogías

Censo 2010: Soy mestiza, mulata y ¿judía?

Salgo de mi duelo con las palabras, para comentar sobre un tema, que sin duda a mi hermana Chiqui, le hubiese encantado escribir. Se trata del dilema existencial de nuestra raza, planteado desde la óptica de los encasillados del Censo 2010.

Sucede que mi mamá es blanca puertorriqueña (que no es lo mismo que blanca americana o europea). En otras palabras más coloquiales y familiares, mami es jincha como un chayote. Por otra parte, mi papá es negro puertorriqueño (que jamas y nunca es lo mismo que afroamericano). Y como dirían la mayoría los boricuas -que todavía tienen problemas con la palabra negro- es negrito o quemadito, o cómo a mi me gusta decirle cuando hablamos jocosamente sobre el tema de los colores de la piel : «Papi, tu eres marrón».

Como toda puertorriqueña crecí con la certeza de que soy producto de una mezcla de tres razas: africana, española y taína. Y los rasgos físicos familiares e históricos validaban la hipótesis. El papá de mi papá, era negro. La mamá de mi papá de rasgos taínos con piel clara y pelo lacio. El papá de mi mamá, blanco de ojos azules y de abuelo español. La mamá de mi mamá con un color de piel similar a los de nuestros taínos. Hasta allí, mi mestizaje y mulatidad estaban bastantes definidos y tan arraigados que ni siquiera eran motivo de reflexión.

Claro, todo esto cambió cuando mi hermana -que ahora descansa- curiosa de las genealogías, amante de las palabras, enamorada de la tainidad y una historiadora por vocación, decidió ir más allá con la investigación de nuestra genealogía. Entonces, buscó archivos históricos, hizo entrevistas a la familia, recopiló fotografías y le propuso a papi hacerse la prueba de DNA y él aceptó.

Los resultados cambiaron nuestro paradigma triracial como bien lo explicaba mi hermana en el artículo titulado Los primos genéticos WIRTH y el boricua de apellido Rosa:

Un mensaje de correo electrónico nos trajo la noticia. El A.D.N. (Y) de mi padre, Pascual Rosa-Feliciano pertenece al haplogrupo J2. Inmediatamente tuve que refrescar los crudos conocimientos que poseía de genética y como siempre la Internet me ofreció rápidas respuestas. La cantidad de información era casi abrumadora. Mientras tanto la sorpresa se complicaba un poco con la lista de la base de datos de Family Tree DNA que emparentaba a mi padre con una docena de hombres de origen del oriente de Europa y, de lugares tan lejanos como: Bielorusia, Lituania, Polonia, Checoslovaquia, Alemania, Ucrania, etc, todos judíos.

¡La sorpresa! Ya había aceptado mi porción africana sin más cuestionamientos y ahora tenía que reemplazar ese concepto para adoptar mis ancestros judíos. Con razón, cuando tomé la clase bailes folclóricos en el Colegio solamente aprendí la danza judía y no recuerdo los demás bailes que me enseñaron. Tal vez por eso nunca he probado la carne de cerdo. Sencillamente algo inesperado, lo que provocó que mi hermana continuara su investigación hasta toparse con sus nuevos primos genéticos, como comentaba en su escrito:

Comenzaron a llegar los mensajes por correo electrónico de parte de los que en un comienzo fueron los primeros doce primos genéticos. Algunos de ellos con un marcado linaje sacerdotal o levitas, otros de ascendencia ashkenazi-judía. Estos hombres en su mayoría conocían bastante de su pasado. Varios eran sobrevivientes del Holocausto y solo podían trazar sus historias familiares hasta ese momento negro de la historia de la humanidad. Apellidos como: Glazer, Greenspan, Huebscher/Hubscher/Hübscher, Issroff, Lourie, Mokotoff, Nathan, Nitz, Rosoff, Rossoff, Russler, Sachar, Spector, Spertus, Tanenbaum, Tenenbaum, Tobin, Wolinsky emergieron atados a los Rosa por lazos genéticos. En muchas ocasiones era simplemente imposible ignorar las similitudes fonéticas entre apellidos como Rossoff, Rosof, Isroff y Rosa.

De hecho, estos primos genéticos llevan a cabo un estudio denomindo Proyecto Rosa en el que buscan hombres de apellido Rosa en Puerto Rico para hacerle la prueba de DNA y confirmar si en efecto, como papi, tienen marcadores judíos.

Entonces, me pregunto ¿será que al desconocer quienes realmente son nuestros ancestros, se nos hace más difícil reconocer quienes somos hoy? ¿Será por eso que cerca de tres millones de los 3.8 puertorriqueños que vivían en la isla en 2000 se declararon blancos en el censo de ese año? ¿Será que «los misterios de nuestro pasado» no nos dejan internalizar nuestras identidades?

Así que a la luz de la pregunta que me hace el Censo 2010 sobre mi raza. Les contesto (ahora que dieron espacio para hacerlo) soy mestiza, mulata y ¿judía?

IMG_7158

Reflexión

Mis 13 razones para extrañarte

Un 13 abriste los ojos, un 13 los cerraste, duermes en el 13 y son 13 las razones para extrañarte:

1. Ya mi teléfono no suena los sábados en la mañana.
2. Ya nadie me llama «flaca».
3. Ya nadie me llama «enana».
4. Ya nadie me llama «Maricusa».
5. Ya no escucho tu dulce voz.

Supuse que me llamarías todos los sábados de la vida y que en nuestra vejez me llamarías todos esos nombres de la niñez.

6. Ya nadie me habla sobre los taínos.
7. Ya nadie me habla sobre las ciguapas.
8. Ya nadie invoca ángeles con alas de colores.
9. Ya nadie me habla sobre Osuna.
10. Ya nadie convoca nuestros antepasados, nadie investiga nuestras genealogías.
11. Ya no hay letras nuevas en tus bitácoras.

Supuse que tendría tu genialidad, esa gran inteligencia y esa sed de conocer más por mucho tiempo.

12. Me falta una hermana.
13. Ya no puedo abrazarte.

Supuse que te abrazaría más, mucho más…

Padres e hijas-rev

Conducta organizacional

Presentismo laboral

En el 2003 escribí un artículo titulado El efecto multiplicador del catarro en el contexto laboral. Como estudiosa del ambiente organizacional y observadora social me llamaba la atención que en varios de los lugares en que había trabajado hasta ese momento, durante todo el año el catarro estaba presente, demasiado presente. Eso me llevó a hacer una investigación más profunda del tema en la que confirmé que el presentismo (o la insistencia de los empleados en acudir al trabajo cuando están enfermos) es más costosa y riesgosa para los patronos que el ausentismo. También me percaté que la mayoría de los patronos no hacen absolutamente nada al respecto: pueden ver que sus recursos humanos lucen desastrosamente mal y los dejan trabajando. Vemos en los manuales de empleados todo lo relacionado con normas, código de vestimenta, sanciones y otros. Sin embargo, no hay información o educación sobre medidas para evitar contagios cuando hay enfermedades virales en el contexto del trabajo. Claro – no había – hasta que surgió una situación de emergencia: una pandemia. Y ese, precisamente es el problema: la reacción en vez de la proactividad. Ahora sí, que todos los patronos están activando sus protocolos para instruir a los empleados que abandonen los centros de trabajo si sospechan que tienen los síntomas de la influenza A H1N1. Siempre nos pasa lo mismo, aunque tengamos información sobre los temas, por alguna razón, somos flojos en la prevención. Desde el 1994, que el sicólogo industrial Cary Cooper acuñó el termino de presentismo, muchos estudios han documentado la relevancia de que los patronos ofrezcan la orientación pertinente a sus recursos humanos con relación a los pasos que deben seguir para evitar esta práctica: si estás enfermo quédate en tu casa. Es interesante, porque mi artículo lo sometí al portal especializado en recursos humanos www.arearh.com y la sección de empleos de El Nuevo Día. Ambos lo publicaron, sin embargo, en El Nuevo Día editaron la parte en la que citaba a un experto que recomendaba que los empleados no asistieran al trabajo con catarro. Mientras el mismo artículo, publicado íntegro en el portal de Recursos Humanos, ha sido replicado por otros portales especializados y citado en otros. Era evidente entonces, como lo es ahora, cuán importante es la información en el tema.

¿Qué consecuencias tiene el presentismo?

A mi juicio, uno de los problemas más grandes del presentismo – cuando se trata de enfermedades contagiosas – es compartir los gérmenes con los otros compañeros, quienes a su vez los comparten con familiares, y es allí que surge el efecto multiplicador. A lo que yo le llamo efecto multiplicador, otros le han denominado efecto dominó y está documentado por varios estudios científicos.
Por otro lado, en enfermedades que no son infecciosas, como por ejemplo: dolores musculares, migrañas y artritis, están los costos asociados con la falta de productividad: estás, pero no estás en el trabajo. Asimismo, la posibilidad de que por el esfuerzo de querer ir a trabajar se agrave la situación y en vez de tomarte dos o tres días, cuando te sentías mal, te tengas que tomar cinco o siete, por sentirte peor.

¿Por qué se da el presentismo?

Hay varias razones, y me parece que la principal es que entendemos que nuestros patronos se molestarán si nos ausentamos. Esto se resuelve con educación y que el tema se discuta claramente en la empresa durante todo el año (no solamente en periodos de emergencia, como está pasando ahora).
Por otro lado, está el alto sentido de responsabilidad de querer o tener que completar un proyecto, a quienes algunos expertos han llamado “los guerreros del trabajo”. Mis queridos guerreros del trabajo (este mensaje es también para la que suscribe): aprendamos a leer las señales de nuestro cuerpo, seamos sinceros con nosotros mismos y cuando no se puede, no se puede. Se trata de una conversación profunda con el yo y con todos los componentes del yo (que por ser únicos se hace muy difícil conseguirles un reemplazo).
También, en muchos casos está la situación de que por ausentarse se afecta la paga y comprendemos que periodos de situaciones económicas, como las que estamos viviendo actualmente, es muy difícil perder un día de paga. Otros, temen que perderán sus empleos si se ausentan. Nuevamente, lee las señales de cuerpo, que por no querer perder un día de paga, luego pierdas más. Los patronos deben establecer políticas más claras en ese sentido.

Presentismo luego del A H1N1

Nos pasa con frecuencia que las lecciones importantes de vida las aprendemos luego de una crisis. Patrono, luego de que pase esta situación, asegúrate, por favor, que tu empresa cuenta con una política clara que procure el bienestar de los empleados. También, nos suele pasar que olvidamos con facilidad. Les exhorto a que no olviden esta experiencia y la puedan transformar en un recurso de orientación permanente para nuestro capital humano.
Ahora, estamos reforzando los hábitos de limpieza en el entorno laboral (pues eso se supone que siempre existiera y si no era así, espero que sea así de ahora en adelante). Antes de la influenza A H1N1, existía la influenza A y otras condiciones infecciosas. Quiere decir que los virus y bacterias siempre han estado presentes en los lugares que todos tocamos: perillas, teclados, bolígrafos y ponchadores biométricos, por mencionar algunas, ya que las posibilidades dentro del contexto laboral son amplias. Los patronos deben facilitar la limpieza y reforzarla con comunicación.
En fin las empresas, sus ejecutivos y directivos tienen la responsabilidad de educar e informar. Y si lo hubiésemos comenzado a hacer antes, estoy segura de que ahora las consecuencias serían menores.

Reflexión

Hoy, 13 de junio

Por Mariam Ludim Rosa Vélez

“Todos los días uno muere un poco, pero hay días en que uno muere más que otros, como hoy por ejemplo”. Gioconda Belli

Hoy tejo dolores con puntos de cadenetas en forma de alma. Vivir la vida después de experimentar tu muerte es una suerte de ambivalencia entre el continuo (esa vorágine de letras que denominamos existir) y el estático (tu palabra acallada).
Hoy pinto nostalgias con trazos desesperados. Un gradiente de grises inunda mi lienzo salpicado por memorias rosadas.
Hoy amarro cintas de tristeza color tierra y allí sembraré tu árbol con semillas de eternidad.
Hoy esculpo en el barro de la angustia la escultura que retrata tu esencia que es poema mojado en el río.
Hoy escribo tu partida en el día de tu vida. Letras plasmadas en la bitácora de mi duelo (que es mío, porque es mi Duelo). Permíteme por hoy, no celebrar tu vida… hoy quiero llorar tu muerte: hasta que el cuerpo no resista.
Hoy bordo añoranzas doradas en la tela de tu recuerdo: siempre presente, siempre presente.

Generaciones

De Facebook al palito de Cayey

Mariam Ludim Rosa Vélez

Cuando transitaba desde Cayey hacia Salinas, sentía una curiosidad enorme por un arbolito que observaba solitario a la distancia al pasar por el Monumento del Jíbaro. Pedro Juan “PJ” Rivera Santana, un joven mayagüezano que se caracteriza por su espíritu aventurero en ecoturismo local, sucumbió al llamado que le hizo desde lejos el palito, que parecía una pintura en el cielo.
“Cada vez que bajaba por el Sur, veía el palito que se veía tan solo que parecía que estaba flotando”, explica PJ, quien luego ubicó en su estatus de Facebook, la petición de direcciones para llegar al lugar. Fue así, que se enteró que existían unas marcas guías que dirigían al arbolito. Sin embargo, no recibió direcciones específicas.
Un sábado, mientras compartía con sus amigos un día de playa, decidieron súbitamente ir a la conquista del palito. PJ, Carlie Flores, Gilberto Ruiz y Jonathan López bajaron hasta la falda de la montaña en Cayey, preguntando por instrucciones para llegar, pero los locales les dijeron que era muy difícil.
Por supuesto, eso no los disuadió de la misión, así que decidieron caminar desde la rampa de emergencia de la carretera. Los cuatro aventureros encontraron las marcas y el recorrido les tomó unos 45 minutos, con breves descansos para hidratarse y para sesiones fotográficas.
PJ llevaba la monoestrellada en mano, ya que según indica la carga para todas sus excursiones de turismo en la Isla. De manera que al llegar a la cima de la montaña, plantó bandera, como quien conquista un nuevo destino.
“Al llegar allá arriba la sensación es super brutal. De los pocos sitios que uno puede ver una vista hasta Juana Díaz; tienes la vista de las tetas de Cayey; la autopista, que se ve como una maqueta, bien pequeña”, explica el joven de 25 años, que labora en una firma de contadores públicos autorizados.
En la distancia no se distingue qué especie de árbol es, pero en la cercanía es evidente que se trata de la Mangífera Indica, sí un palito de mangó, que en otra circunstancia podría ser muy común, pero que por su ubicación a 1,898 pies sobre el nivel del mar, deleita a los conductores de la carretera 52.
De hecho, PJ descubrió que no era el único extasiado por la belleza natural que se percibe a lo lejos del erguido y solitario árbol. Allí, hay una plaquita en madera que dice: “Mamá, te dejamos en tu palito”. Se trata de una fémina que solicitó que sus cenizas fueran esparcidas en el lugar.
Tras admirar el paisaje desde la altura, que luego de la travesía supieron que se llama el Cerro Los Cielos, el siguiente paso fue tomarse fotos para documentar la aventura. Esa misma tarde, serían publicadas en Facebook y por supuesto, la foto de perfil sería una en que PJ sale con la bandera y la genial vista.
Si la historia hubiese sido relatada hace 10 años atrás, hasta aquí llegaría con un: misión cumplida. Mas, la era digital crea nuevas e interesantes formas de comunicación que le dan continuación a este relato.
El siguiente martes, luego de que los jóvenes lograron su hazaña de conquistar el palito, en un programa mañanero de una emisora radial PJ escuchó que anunciaban que se había creado un grupo en Facebook de los “fans del palito de la autopista”.
“Y yo dije, qué bueno, me hubiese gustado llamar para que vieran mis fotos. En la tarde me llamó uno de los que me acompañó y me dijo: ‘verifica el grupo’. Cuando entré, eran mis fotos las que habían publicado allí”, relata PJ.
Una chica llamada Christina Acevedo, a quien también le daba mucha curiosidad el solitario arbolito, vio las fotos en Facebook e inmediatamente creó un grupo. PJ se comunicó con ella con la intención de reclamarle la utilización de sus fotos. Así, descubrió que se conocían, ya que ambos habían estudiado en el Recinto Universitario de Mayagüez. Ella le expresó el interés de subir al palito y se pusieron de acuerdo para organizar una excursión forjada en el ciberspacio.
En menos de dos semanas el grupo denominado Soy fan del palito de la autopista, tenía tres mil fans. Al momento de redactar este relato hay 5,793 fans. Por otra parte, PJ ya tenía su grupo en Facebook de turismo interno llamado D’Tour PR. Ambos foros sirvieron de plataforma para convocar a los interesados en llevar a cabo la peregrinación.
Setenta y un personas de todas las edades, aceptaron la convocatoria y un nublado domingo de abril escalaron el Cerro Los Cielos. PJ y su compañero Carlie fueron los guías turísticos de la jornada que esta vez tomó más tiempo por la cantidad de personas.
“En verdad no me imaginé que iba asistir tanta gente. Todo transcurrió en armonía y con respeto al ambiente… Esa ruta es fuerte, pero es querer llegar y todos los 71 llegaron”, dice al destacar que participaron personas de toda la Isla.
Ahora los nuevos amigos ciberespaciales, aguardan por la próxima aventura de PJ, tal vez sea la reconquista del palito de Cayey o tirarse desde un paracaída, su estatus de Facebook se los dirá. “Hacemos estas excursiones para conocer más a Puerto Rico, en vez de irme de viaje me voy a turistear por aquí mismo, que aquí hay tantas cosas que la gente no sabe”, sostiene.
¿Y cómo me enteré de esta interesante aventura? Por Facebook… desde donde PJ exhorta constantemente en su estatus: “Just Keep It Simple & Teikirizi”.